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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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II Trimestre de 2008 - "Jesús es maravilloso" 
Lección 8 

La intensidad de su caminar 

17 al 24 de Mayo de 2008 

Resumen de la Lección de Escuela Sabática 



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"El que dice que permanece en él, debe andar como Él anduvo" (1 Juan 2:6). 



Conocer que Cristo mantuvo su identidad en su relación con el Padre; por la intimi- 
dad permanente y su comunión intensa en su apremiante misión de visión eterna. 
Entender en la comunión de Cristo un modelo de vida espiritual dependiente que nos 
impulsa a sostenernos activos en nuestras experiencias de fe. 

Tomar la decisión de permanecer con Cristo en una relación de fe, intima e intensa, 
por una comunión cotidiana activa y fructífera. 



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La relación de Cristo con el Padre fue única, y tal identidad pudo mantenerse en perma- 
nente intimidad por la intensidad de su comunión, que cotidianamente sostenía, frente a la 
visión eterna de su apremiante misión. El conocía la brevedad del tiempo para su ministe- 
rio y el apremio de su misión redentora; exigiéndose tal urgencia, que no tenía tiempo que 
perder. El caminar de Cristo se dio según la naturaleza de su misión; entonces -como 
ahora- nuestro andar cotidiano en el discipulado cristiano debe darse, en razón de la natu- 
raleza de nuestra visión, de esa misión. 

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1 . Una relación única: ¿Fue la calidad de la misión de Cristo, un resultado o una identi- 
dad natural de su relación con el Padre? La misión redentora surge de la lealtad divina 
entre sí y su amor para con la humanidad. La lealtad de Cristo hacia su Padre, y el 
compromiso de esa misión; le permitió mantenerse fiel a esa relación única; frente a 
los desafiantes embates del enemigo, quien sintiéndose derrotado pretendió desesta- 
bilizar su identidad salvadora, garantía eterna de la humanidad. 

£3 Lucas 2; 3:21-23. 

2. Una intimidad permanente: ¿Fue la relación de Cristo un recurso oportuno o una ac- 
titud natural? La relación de Cristo con su Padre es tal, en la tierra, como en el cielo y 
conserva su identidad en la permanencia de su intimidad cotidiana; por la participación 
intrínseca que los une en propósito y acción de la misión. Cristo vino para cumplir la 
voluntad del Padre y era preciso cumplir paso a paso esa voluntad que, por su huma- 
nidad, estaba limitada a desconocerla sin esa dependencia. De allí su constante 
búsqueda por conocerla, en esa natural identidad de relación de intimidad permanente 
con el Padre. 



Ca Mateo 4:1-10; 14:13-21; Lucas 4:2- 12. 

Una comunión intensa: ¿Por qué el andar de Jesús fue tan intenso en su misión? La 
misión redentora no era una empresa única de Cristo, sino de la Deidad, por tanto el 
cumplimiento fiel de ella y la toma de las decisiones para tal fin eran comunes a ellos y 
Cristo conservaba esa identidad de comunión en la misma intensidad de su urgencia 
para cumplirla. Incansablemente estaba entregado en ese propósito divino de salva- 
ción; que solo podía darse en una preparación previa y una vida de oración; con la 
misma intensidad de su identidad común con la Divinidad. 
£3 Mateo 14:23-33; 24:19-21; 26:39; Marcos 1:35; Lucas 4:14; 6:12-16; Juan 17; 

18:1-3. 
Una apremiante misión: ¿Cuan apremiante era y debe ser para nosotros, la misión 
de Cristo? La brevedad del tiempo para su ministerio y la trascendencia de su trayecto- 
ria para la humanidad, por las generaciones exigió de Cristo marcar un hito en la tras- 
misión de los valores eternos, dentro de los paradigmas contemporáneos; siendo la 
salvación su gran prioridad, como debiera serlo para nosotros ahora; el establecer de 
nuevo los principios eternos en paradigmas modelados por el precepto y el ejemplo de 
una identidad particular cristocéntrica urgente. 
£3 Juan 4:32-34; 9:1-12, 35-39; 12:20-24, 27-36. 

Una visión eterna: ¿Cómo puede la misión de Cristo ayudarnos a comprender nues- 
tra propia visión de ella? Cristo conservó su visión en la perspectiva eterna de su mi- 
sión redentora, y esto le sostuvo en su humanidad dependiente total con su Padre, en 
íntima comunión de intensa oración, mostrándonos por experiencia personal, que en 
nuestra humanidad estamos limitados a esa dependencia, pero no menos obligados 
de cumplir con el propósito divino de salvarnos. Por lo tanto nuestra visión debe tam- 
bién sustentarse en la perspectiva eterna de la redención; tanto en beneficio personal 
como para otros: orando, enseñando y sirviendo como Cristo lo ha hecho. 
m Génesis 5:22, 24; Mateo 13:22; 26:42; 1 Juan 2:6. 



La divinidad de Cristo le proveyó el gozo de dar su vida para ofrecernos la salvación eter- 
na. Pero su humanidad le proveyó el gozo del sacrificio. Y en la fusión de esas naturale- 
zas, su vida se distinguió en única para nuestro beneficio eterno. Este es nuestro maravi- 
lloso Jesús: Modelo perfecto, de quien debemos siempre seguir sus pasos, en la intensi- 
dad de sus andar. 1) Un caminar intenso en la búsqueda del pecador arrepentido aunque 
débil en su fe. 2) Una entrega incondicional al servicio de la humanidad sufriente. 3) Una 
dependencia humilde, obediente y abnegada a la voluntad de Dios el Padre. Sigamos sus 
huellas gozosos en nuestro andar cotidiano "entre tanto que el día dura, porque la noche 
viene cuando nadie puede obrar" Su promesa es fiel: "El estará con nosotros hasta el fin 
del mundo" ¿Estaremos nosotros con Él, en ese fin? 



© Cora Duma Escobar de Villareal 



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